En los últimos 5 años, hemos definido el Proyecto Terroir, y nuestra filosofía de la bodega: centrarse más en los terruños específicos, vinos personales, en un modo más orgánico, biodinámico. Como se pueden imaginar, esta meta es lenta y ha requerido paciencia y la adopción de muchas prácticas nuevas. Poco a poco estamos convirtiendo a nuestro equipo, viñedos y vinos. Sin embargo, al iniciar de cero tenemos la no muy común oportunidad de hacer todo a nuestra propia manera, la primera vez – un lujo! La nueva plantación nos ha permitido plantar 100% de acuerdo con nuestra nueva filosofía. Por esta razón queremos documentar cada paso del camino.

Primero, teníamos que entender y analizar nuestros propios recursos naturales: el suelo, el clima y el agua. Para Mauricio González, ingeniero agrónomo en Altos Las Hormigas, ésto significaba que tenía que hacer una medición de la conductividad del suelo. En su forma más básica, la conductividad puede darnos una idea aproximada de nutrientes – en otras palabras, un mapa de la fertilidad.

Mauricio utiliza este mapa de fertilidad para crear “bloques” que comparten características. Comprender la composición del suelo de bloque a bloque, no sólo ayuda determinar las decisiones de plantar y cultivar, sino también nos permite cuidar las cepas con más eficiencia.
Una vez que tiene un mapa general de los bloques de viñedo, Mauricio estudia la trayectoria del sol en la propiedad. Las viñas están plantadas con una orientación noroeste para evitar el impacto directo de los 300+ días de sol brillante de Mendoza.

Finalmente, analizamos el difícil tema del agua. El año pasado diseñamos e instalamos un sistema de riego a medida en nuestra finca. El riego por goteo permite la conservación del agua en un 90%, y también, nos da control de la cantidad exacta y la frecuencia de riego para cada planta. Ya hemos identificado los bloques específicos, así que, ahora podemos regar el viñedo gota por gota, cuadro por cuadro, de acuerdo a sus necesidades.

Ya que cada planta se alimenta a través de estos tubos pequeños e inteligentes, también podemos distribuir los nutrientes orgánicos del té de compost de esta manera. Una gran parte de la vitivinicultura biodinámica es el cultivo de suelo sano y vivo. El Compost compensa directamente la deficiencia de nutrientes y la resistencia a la sequía (entre muchos otros beneficios!) Como parte de esta inversión en vitivinicultura biodinámica, hemos instalado un tanque de 500 galones de té de compost, que está conectado a nuestro sistema de riego.

Mauricio Gonzalez, Agrónomo, con su adorado té de compost.
La preparación toma 24 horas y la mezcla varía considerablemente según las necesidades de los viñedos. Mendoza ha sido bendecida con un ambiente natural libre de plagas, por lo que nuestra “propia mezcla” se centra más en la mejora de la nutrición y la estructura del suelo, que en el control de la enfermedad. El té de compost está compuesto por compost + agua + oxígeno. Aunque parece un poco rústico, el compost es un VIP en la Bodega.

Estos tres ingredientes se colocan en un cilindro de malla de alambre, y se coloca en el tanque para remojar.

No es suficiente sumergir la mezcla en el agua. Si hay una adición de oxígeno al medio ambiente, los microorganismos se multiplicarían exponencialmente. Para esta tarea, tenemos aireadores de burbujas que van dentro de los cilindros, esencialmente es preparar una buena taza de té.

La primera aplicación de té de compost se hace en primavera, cuando las cepas tienen tres o cuatro hojas, mediante el sistema de riego.

Como el riego se realiza bloque-a-bloque, Mauricio tiene la capacidad de alimentar ciertas cepas y ciertos suelos, con los nutrientes específicos con sólo pulsar un botón.

Y cuando apenas comienza la vida, esta ventaja es enorme.

