¿No es ideal plantar un viñedo nuevo, en un sitio virgen, sin la influencia de la mano del hombre?
¿Dónde en el mundo se puede tener esta experiencia que es única, y esperar hacer un gran vino en serio? Mendoza es el lugar.

Durante mucho tiempo hicimos caso omiso de esta parte de nuestra finca, pero gracias a los estudios de suelos de Pedro Parra y el trabajo biodinámico de Alan York, ahora es un viñedo. Los recuerdos de la plantación inicial en el año 1996 vuelven, incluso el tractor original que sigue con nosotros, una reliquia de los años ’70.

Comenzamos con las “plantitas” de Malbec. Son muy delicadas, a simple vista, se ven como una estaca con pequeñas raíces.

Estas plantitas en reposo tienen 1 año con sus propias raíces, y podemos plantarlas directamente en la tierra porque Mendoza sufre de pocas plagas. Plantamos en la primavera cuando la amenaza de las heladas ya ha pasado.

¿Cuál es la principal condición de la viticultura biodinámica, cuando se planta en un suelo virgen? Que la tierra esté llena de vida. Una solución natural para esto es la adición de humus, o materia orgánica pura.

Ya que es la base para la viticultura biodinámica, nuestro equipo salió en una búsqueda ferviente a través de Argentina, desde Mendoza hasta Corrientes, pasando por Rosario y Buenos Aires.

Los grandes beneficios del humus provienen de los altos niveles de nutrientes y micro-organismos beneficiosos que contiene. Cuanto mas humus haya en el suelo, mas saludable y productivo será.

Además, el humus puede retener hasta 90% de su propio peso en agua, lo que aumenta la capacidad del suelo para soportar la sequía. La estructura del humus también le permite actuar como un amortiguador frente a los suelos que son demasiado alcalinos o ácidos.

Este sueño se hizo realidad debido principalmente a un equipo que trabaja duro, que hizo más de 173.000 pozos en el suelo a mano: un increíble trabajo de hormigas.

Los trabajadores se mueven juntos, cada persona con una tarea: uno cava un pozo, otro coloca la plantita y el otro cubre las raíces con humus y suelo. Después, cada plantita va recibiendo sus dosis necesaria de agua…

…y polainas con filtro para la radiación solar se colocan sobre las plantitas, para proveer un hogar protegido y cálido para comenzar sus vidas.

Luego a esperar… observamos… nos preocupamos, las regamos y esperamos un poco mas.

Mauricio, viticultor en Altos, observa como un padre orgulloso, las 173.000 pequeñas plantitas, con confianza de que este sitio está lleno de promesas.

Caminar entre las viñas pequeñas cuando todos los trabajadores se han ido tiene una cierta tranquilidad, como una especie de imagen congelada que se siente un como magia… pero probablemente es sólo nuestro amor y orgullo por este nuevo proyecto.
